Recogida neumática de residuos

Algo está cambiando en la forma en que las ciudades afrontan los retos de la recogida y el tratamiento de residuos, orientados ya hacia un mundo más sostenible, más eficiente y más humano.

Majadahonda es un ejemplo de cómo se está redefiniendo esta nueva tendencia en todo el mundo, siendo un municipio pionero en asuntos medio ambientales.

Entre otros, dispone de un sistema de recogida neumática de residuos que lleva operando desde 1989. Un sistema fácil, rápido, higiénico, seguro, eficiente e inteligente que mejora la calidad de vida de sus ciudadanos y que sitúa a Majadahonda a la altura de las Smart Cities (ciudades inteligentes) más avanzadas tecnológicamente. Un sistema innovador que está desempeñando, junto al resto de acciones del Ayuntamiento, un papel disruptivo en la configuración y el mantenimiento de un municipio cada vez más moderno, más verde, eficiente y sostenibles que, al mismo tiempo, mejora la estética urbana y la calidad de vida de los ciudadanos. 


¿Cómo funciona el sistema?

El sistema de recogida neumática es totalmente estanco y transporta los residuos desde los puntos de vertido (donde son depositados por los ciudadanos) hasta la central de recogida a través de una red de tuberías subterráneas.

Allí, los distintos residuos, que ya llegan separados, quedan almacenados en contenedores cerrados, listos para su transporte al lugar de tratamiento o destino final. 

El ciudadano deposita las bolsas de basura – previamente separadas en casa - en los puntos de vertido, ya sean compuertas en el interior de los edificios (1) o buzones exteriores (2).

Hay un punto de vertido por fracción, todos disponibles 24/7 los 365 días del año, mejorando, así, la calidad de vida del ciudadano. Las compuertas, puntos de vertido de los residuos, pueden situarse en cada planta o en un único espacio que suele estar situado en las zonas comunes. Nadie vuelve a entrar en contacto manual ni visual con la basura.

Las bolsas se almacenan temporalmente en las bajantes de estos puntos de vertido. Cuando los sensores detectan que están llegando a su capacidad máxima, el sistema inteligente de la central de recogida activa un ciclo de aspiración:

  • La válvula de aire permite que el aire de transporte entre en el sistema para, después, succionar los residuos.

  • Los turboextractores, que se encuentran en la central, crean una potente corriente de aire para mover los residuos a través de la red de tuberías. 

  • La válvula de descarga de cada bajante se abre y los vacía automáticamente. 

Las bolsas se transportan hasta la central de recogida ENVAC impulsadas por una corriente de aire, a través de una red de tuberías subterráneas (3) y a una velocidad de 70 km/h.

Las diferentes centrales en Majadahonda están situadas lo más lejos posible de las viviendas por comodidad, para evitar olores y ruidos y disminuir el tráfico y, por tanto, las emisiones. Mejorando, al mismo tiempo, la calidad de vida de los vecinos y el entorno urbano. 

Al final del proceso, el aire que ha transportado los residuos hasta la central se separa de los mismos y pasa a una sala de filtros. Allí se eliminan olores y partículas sólidas, para purificarlo y devolverlo a la atmósfera en condiciones óptimas.