La historia

El nacimiento de Majadahonda no está muy claro, aunque se cree que fueron unos pastores segovianos, allá por el siglo XIII, los que se asentaron en la zona y construyeron unas pocas cabañas. Con el paso del tiempo, esas viviendas se multiplicaron dando lugar a una modesta aldea llamada Majada-Honda, perteneciente en primer lugar al "País Segoviano" y más tarde a la "Tierra de Madrid".

Algunos hallazgos arqueológicos siembran la duda sobre el verdadero origen de Majadahonda, pues la aparición de restos de un poblado romano-visigodo podrían indicar que su nacimiento fue mucho tiempo antes. Fue en el siglo XVI cuando Majadahonda empieza a convertirse ya en una aldea en condiciones, con un censo de 400 habitantes. Algunos de ellos tenían como apellido Bravo, Montero, Rojas o Labrandero, los cuales aún perduran en la localidad. A finales de este siglo ya existían casi doscientas viviendas, habitadas por unos 800 majariegos.

El núcleo de la aldea era la plaza, alrededor de la cual estaban la Iglesia de Santa Catalina, un pequeño hospital y una modesta posada. El pueblo se alargaba a través de las calles San Roque, Real y El Cristo. En el siglo XVII se produjo un espectacular descenso de población, apenas superando el medio millar de habitantes tanto a principios como a finales de siglo. Se dice que entonces Majadahonda estuvo a punto de ser vendida, al igual que se hizo con Boadilla del Monte y Pozuelo de Aravaca (de Alarcón, después de la venta). No obstante, la protesta de los vecinos hizo efecto en el rey Felipe IV y la operación no fructificó.

Con el cambio de dinastía, y ya entrados en el Siglo de las Luces, se produce un aumento demográfico considerable, hasta dejarlo en 800 vecinos según el censo de Floridablanca. La mayoría eran jornaleros, frente a una minoría de labradores ricos y hacendados forasteros. El pan y la leña, que vendían en Madrid, eran sus principales armas de comercio.

Las relaciones con el rey Felipe V fueron entonces muy buenas, consiguiéndose incluso que se indemnizara a los majariegos con 3.000 reales al año por los daños que ocasionaba la caza en el monte del Pardo. A cambio, los habitantes de la aldea accedieron a que se cortase leña de su dehesa para cocer 600.000 ladrillos para construir el Palacio Real.

El siglo XIX no empezó con buen pie para los habitantes de Majadahonda. Las malas cosechas, la peste, y los efectos de las guerras, dejaron el pueblo casi desolado. En 1812 las tropas de Wellington se enfrentaron a las francesas en Majadahonda, dejando todo prácticamente derruido. La desamortización eclesiástica y civil supuso la venta de mucho terreno, adquirido por oligarcas y nobles poderosos. Uno de ellos, el marqués de Remisa, construyó un apeadero de tren en su finca, debido a su posición en las compañías del ferrocarril. Éste es el origen de la actual estación de cercanías de la localidad.

En el siglo XIX llegó la electricidad a Majadahonda, y con ella tiempos de prosperidad y ocio, empleado sobre todo en el Casino. Pero la Guerra Civil supuso un nuevo revés, y desde 1936 hasta 1939 no quedó un alma en Majadahonda. Los que regresaron al acabar la guerra se encontraron con un pueblo arrasado donde casi ningún edificio se tenía en pie.

Entonces se construyó un nuevo pueblo, a ambos lados del Camino Ancho, diferenciando claramente el casco antiguo de tipo lineal del plano en cuadrícula. A lo largo de los años 60 se produjo un proceso de transformación urbana y crecimiento demográfico. Majadahonda abandona las actividades agrícolas y se convierte en lugar residencial y de servicios. La llegada de gente es tan masiva que se tienen que asfaltar las calles a la carrera, construir alcantarillado, crear escuelas y hospitales.

En 1970 aparecen alrededor de la carretera del Plantío una serie de urbanizaciones de "ciudad jardín", con muchas ofertas de vivienda unifamiliar. Pronto surgirían las urbanizaciones en bloque abierto y las viviendas unifamiliares adosadas que predominan hoy en día.

Los cambios políticos tienen fiel reflejo en Majadahonda, que vota a favor de la Constitución de 1978. En las primeras elecciones municipales, la vieja oligarquía pierde el poder, y se abre una nueva etapa en el Ayuntamiento. Desde la llegada de la democracia la ciudad no ha parado de crecer, hasta llegar a los 40.000 del año 2.000. La ciudad se he expandido en todas las direcciones, convirtiéndose en una de las localidades más importantes de toda la Comunidad de Madrid.

Majadahonda Ayer

La Gran Vía

La Gran Vía de Majadahonda es uno de los espacios de la ciudad en el que a lo largo de los últimos 60 años se han producido las más importantes transformaciones de uso del suelo. Es el espacio urbano más representativo de la ciudad.

A lo largo de la Historia, esta vía de comunicación ha tenido diversas denominaciones. La más antigua de la que tenemos noticias documentales es la que data de 1634, denominada CAMINO ANCHO, en referencia a sus dimensiones, como espacio dedicado al tránsito de los rebaños de ganado, sobre todo vacuno, que cruzaban la meseta castellana de norte a sur, y que servía como vía de comunicación principal de la ciudad con los municipios limítrofes.

Al finalizar la Guerra Civil, la Dirección General de Regiones Devastadas decidió la construcción de un nuevo barrio, a ambos lados de la vía pecuaria, adosado al casco antiguo. Al acabar la guerra el pueblo estaba arrasado y casi ningún edificio se tenía en pie.

Como relata el Ministerio de Marina y Aire a fecha de 7 de enero de 1937, Majadahonda también padeció los efectos de la guerra con terribles bombardeos, incendios y duros combates: ‘A las ocho y media de la mañana una de nuestras patrullas encargadas de bombardear las concentraciones enemigas en Las Rozas, Majadahonda y al sur de dicho pueblo lanzó sobre ellas doce bombas de cien kilos y seis de cincuenta... A la una de la tarde se repitió el bombardeo sobre Majadahonda, lanzándose 16 bombas de cien kilos y ocho de cincuenta, las cuales estallaron en el centro de los objetivos’.

Así, el viejo camino se convirtió en el eje vertebrador de una nueva estructura urbana, que oficialmente pasó a denominarse CARRETERA DE POZUELO, aunque en su parte sur continuó llamándose CAMINO ANCHO.

Las casas blancas de Regiones Devastadas estaban distribuidas en cinco manzanas de viviendas de planta baja con corral para jornaleros, y tres manzanas de dos plantas, también con corral para labradores. Se construyó un nuevo pueblo, a ambos lados del Camino Ancho, diferenciando claramente el casco antiguo de tipo radial del plano en cuadrícula

En el cruce se amplió más tarde con unas viviendas prefabricadas y el parque de los Jardinillos. En el sur, el crecimiento fue mucho mayor hacia la actual plaza de Colón. Entre las construcciones más notables de es zona, destacamos la Colonia Escudero y el cine Avenida.

La vida cotidiana invadió un espacio en el que tímidamente surgen los primeros servicios: la central telefónica, la peluquería de Julio Valverde, el bar de Mariano Montero, la consulta del Dr. Aniano Redero, la parada de taxis, etcétera. Esta calle de tránsito modesto, surcada por carros agrícolas, automóviles y tractores, pasó a ser utilizada desde hace décadas como espacio de expresiones populares, como son las fiestas, los encierros y las procesiones.

El nombre propiamente dicho de GRAN VIA fue decidido por el Ayuntamiento en un pleno celebrado el día 4 de diciembre de 1961, tal como está registrado en el acta municipal, por “ser la vía más importante, tanto por su trazado y anchura cuanto por su situación, alumbrado, urbanización, ornato y embellecimiento”.

A finales de los años setenta comienzan a producirse las reformas y ampliación de las viviendas de Regiones Devastadas, tanto las de una como las de dos plantas.

La década de los ochenta fue la del carril bici, separado de la carretera mediante una valla con jardineras. Fue inaugurado a comienzos de 1982 con el deseo de que fuese utilizado por los niños para ir al colegio. Tenía la pretensión última de descongestionar de coches el tráfico de la Gran Vía mediante la utilización de este transporte limpio.

En el año 2000 se abre una nueva etapa en la historia de la GRAN VIA, y su expansión desde entonces ha sido acelerada. En ese momento se peatonaliza la Gran Vía y se realiza un aparcamiento subterráneo, gracias a lo cual esta calle se convierte en el principal punto de encuentro de los ciudadanos y en el área recreativa y comercial por excelencia del casco urbano, con un continuo ir venir de vecinos.

Se reformó totalmente la calzada para darle un aspecto homogéneo a la calle, con adoquines de granito del municipio madrileño de Zarzalejo, se instalaron nuevos bancos y e incluso una parada de autobús. La Gran Vía tiene una longitud total de 510 metros, con una anchura variable de 23 a 27 metros, y ocupa una superficie de 10.400 metros cuadrados.

La última actuación en la Gran Vía se ha llevado a cabo en 2010 con la ampliación de la peatonalización hasta la Ermita. La obra ha comprendido 12.425 metros cuadrados

Actualmente, la Gran Vía es el centro neurálgico de la ciudad, que cuenta con la presencia de bastantes locales comerciales, tiendas de moda y empresas del sector terciario.

La Gran Vía constituye un nuevo símbolo urbanístico de Majadahonda y es escenario de diversas actividades a lo largo del año.

NOTA (Más información sobre la historia de Majadahonda en el libro de Manuel Gesteiro y Julio Valverde “Imágenes de Majadahonda”, que se puede encontrar en la Biblioteca Francisco Umbral)

Majadahonda Hoy

Te interesa

Info-obras
Tiempo
Callejero
Teléfonos